Puede que te hayas dejado llevar hasta aquí mecido por las olas o aprovechando la bajada de la pendiente. Es probable que tú ni siquiera desees encontrarte leyendo estas líneas o tal vez hayas esperado a estar a solas para encenderte un cigarrillo y te descubras en este lugar, que pertenece a ninguna parte, por propia voluntad.
Sea como fuere, ya has presenciado el crimen.
Y ahora formas parte de esto.
Ya eres Testigo de mis Errores.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Cuenta atrás.

Saboreo cada día que pasamos juntos, porque nosotros restamos, no sumamos uno más.
Tengo miedo de que el contador llegue a cero y no volver a ser tan feliz como cuando me despierto por la mañana y me haces caricias en la espalda y protestas porque entra mucha luz a través de las cortinas.

Me he enganchado a los besos de antes de dormir y me aterra que las benzodiacepinas no me hagan efecto cuando no estés a mi lado.

Supongo que el miedo siempre ve las cosas peor de lo que son, o al menos algo así decía Tito Livio. Lo sabré dentro de poco.

¿Sabéis parar el tiempo?

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